jueves, 12 de junio de 2014

Francisco I Madero

     

 
Francisco I. Madero había sido marcado por el espiritismo desde 1891, cuando conoció casualmente las obras de Allan Kardec, padre de la doctrina espiritista.
       inició formalmente su profesión de fe hacia el espiritismo. Regresaba de París dispuesto a poner en práctica una facultad que le había sido revelada en los círculos espiritistas parisinos: la de médium escribiente.

      La selección de los Diarios espiritistas que presenta Letras Libres es parte de las comunicaciones dictadas durante las sesiones espiritistas realizadas por la Sociedad de Estudios Psíquicos de San Pedro, fundada y presidida por Madero y que tenía por objeto propagar la doctrina del espiritismo. 
      Curiosamente en todas sus reuniones cada idea, cada párrafo, cada línea era escrita por la mano de Madero cuando se encontraba en trance.

      “Estas comunicaciones –escribió Madero en sus Memorias– me hicieron comprender a fondo la filosofía espiritista y, sobre todo, su parte moral, y como en lo íntimo me hablaban con gran claridad de los invisibles que se comunicaban conmigo, lograron transformarme, y de un joven libertino e inútil para la sociedad, han hecho de mí un hombre de familia, honrado, que se preocupa por el bien de la patria y que tiende a servirla en la medida de sus fuerzas.” 
Los  diarios  o comunicaciones espiritistas  abarcan 2 periodos 
  El primero, de 1901 a 1904, puede considerarse como el proceso formativo. Estos años se caracterizaron por las sesiones espiritistas en grupo donde Madero era el médium escribiente.
 De 1901 a 1904 las Comunicaciones –firmadas invariablemente por alguno de los espíritus evocados– eran dominadas por dos presencias espirituales de antiguos miembros de la familia Madero: “Raúl”, el pequeño hermano muerto trágicamente años atrás, y José Ramiro, que la mayoría de las veces firmaba como “José”. 
 “Raúl” aconsejaba que leyeran y releyeran todas las comunicaciones; que evitaran jugar pool y aprovecharan ese tiempo para la caridad; que utilizaran las riquezas materiales otorgadas por Dios para hacer el bien entre los pobres; que dominaran sus pasiones carnales y rechazaran los vicios; que dejaran la vida vegetativa, oraran con fervor y no mirasen con desdén los dictados del más allá
Comenzó entonces un segundo periodo de comunicaciones en el año de 1907, donde el único interlocutor era él mismo.
A partir de 1907, el “espíritu” de “José” –presente en casi todas las comunicaciones– anunció a Madero la gran cruzada democrática que emprendería en poco tiempo y le exigió un dominio aun mayor de sus pasiones. Madero comenzó a prepararse de otro modo.
Procuraba acostarse tarde, madrugar y, contrariamente a su vieja costumbre, rechazaba la siesta vespertina. Ayunaba y comía lo necesario para mantener las energías. No bebía y no fumaba.
Las Comunicaciones, entre 1907 y 1908, registraron términos como lucha, justicia, patria. “José” llamó a Madero “soldado de la libertad y el progreso” y “luchador infatigable por la causa de la libertad”
publicar La sucesión presidencial en 1910 (diciembre de 1908) y su cruzada democrática (1909). Ambos acontecimientos serían parte fundamental de las Comunicaciones. Ambos hechos transformarían la historia de México.

por: JONATHAN I, CASTILLO B.

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