Francisco I. Madero había sido marcado por el espiritismo desde 1891, cuando conoció casualmente las obras de Allan Kardec, padre de la doctrina espiritista.
inició
formalmente su profesión de fe hacia el espiritismo. Regresaba de París
dispuesto a poner en práctica una facultad que le había sido revelada en los
círculos espiritistas parisinos: la de médium escribiente.
La selección
de los Diarios espiritistas que presenta Letras Libres es parte de las
comunicaciones dictadas durante las sesiones espiritistas realizadas por la
Sociedad de Estudios Psíquicos de San Pedro, fundada y presidida por Madero y
que tenía por objeto propagar la doctrina del espiritismo.
Curiosamente
en todas sus reuniones cada idea, cada párrafo, cada línea era escrita por la
mano de Madero cuando se encontraba en trance.
“Estas
comunicaciones –escribió Madero en sus Memorias– me hicieron comprender a fondo
la filosofía espiritista y, sobre todo, su parte moral, y como en lo íntimo me
hablaban con gran claridad de los invisibles que se comunicaban conmigo,
lograron transformarme, y de un joven libertino e inútil para la sociedad, han
hecho de mí un hombre de familia, honrado, que se preocupa por el bien de la
patria y que tiende a servirla en la medida de sus fuerzas.”
Los
diarios o comunicaciones
espiritistas abarcan 2 periodos
El primero, de
1901 a 1904, puede considerarse como el proceso formativo. Estos años se
caracterizaron por las sesiones espiritistas en grupo donde Madero era el
médium escribiente.
De 1901 a 1904
las Comunicaciones –firmadas invariablemente por alguno de los espíritus
evocados– eran dominadas por dos presencias espirituales de antiguos miembros
de la familia Madero: “Raúl”, el pequeño hermano muerto trágicamente años
atrás, y José Ramiro, que la mayoría de las veces firmaba como “José”.
“Raúl” aconsejaba
que leyeran y releyeran todas las comunicaciones; que evitaran jugar pool y
aprovecharan ese tiempo para la caridad; que utilizaran las riquezas materiales
otorgadas por Dios para hacer el bien entre los pobres; que dominaran sus
pasiones carnales y rechazaran los vicios; que dejaran la vida vegetativa,
oraran con fervor y no mirasen con desdén los dictados del más allá
Comenzó entonces un segundo periodo de comunicaciones
en el año de 1907, donde el único interlocutor era él mismo.
A partir de
1907, el “espíritu” de “José” –presente en casi todas las comunicaciones–
anunció a Madero la gran cruzada democrática que emprendería en poco tiempo y
le exigió un dominio aun mayor de sus pasiones. Madero
comenzó a prepararse de otro modo.
Procuraba
acostarse tarde, madrugar y, contrariamente a su vieja costumbre, rechazaba la
siesta vespertina. Ayunaba y comía lo necesario para mantener las energías. No
bebía y no fumaba.
Las
Comunicaciones, entre 1907 y 1908, registraron términos como lucha, justicia,
patria. “José” llamó a Madero “soldado de la libertad y el progreso” y
“luchador infatigable por la causa de la libertad”
publicar La sucesión
presidencial en 1910 (diciembre de 1908) y su cruzada democrática (1909). Ambos
acontecimientos serían parte fundamental de las Comunicaciones. Ambos hechos
transformarían la historia de México.
por: JONATHAN I, CASTILLO B.


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